El tratamiento para mantener el ladrillo, suele ser, primeramente, una aplicación de limpieza, ya bien sean por medio de cepillos, de forma manual, o bien por medio de aplicar chorro de agua con productos desincrustantes. Una vez realizada la limpieza, se debe de aplicar una protección para el ladrillo, como por ejemplo, cualquier tipo de barniz, al agua o al disolvente, según la aplicación y el método, ya bien sean en brillo, semi o mate. Estos suelen ser aplicados a pincel, brocha o rodillo, con lo que se queda protegida la cara "vista" del ladrillo, pero no suele aplicarse a las juntas del mortero, pues su aplicación, con estos medios, resultaría mas cara, por tener que repasar todas las juntas de manera minuciosa.
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A mi opinión, las juntas son un elemento a tener en cuenta, pues debido a una junta mal cuidada o mantenida, podría facilitar la filtración a través de ella, ya bien fuera porque existen fisuraciones, o simplemente, porque el paso del tiempo ha desgastado las uniones, tal y como muestran las fotografías, por lo que habría que proceder a rejuntar con un mortero, el paramento para asegurarnos de que no valla a filtrar por las mismas.
Para finalizar, recomendaría una aplicación de un producto hidrófugo, aplicado a pistola, pues este tipo de material, permite contemplar la belleza del ladrillo natural, una vez limpiado, ya que este es incoloro, teniendo el mismo, al ser hidrófugo, un efecto perlante, pues repele el agua de la fachada, el cual, al aplicarlo a pistola, sin ningún problema llega a hidrofugar las juntas del ladrillo.
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